Enfermedades laborales de la piel

Gozar de buena salud es un gran privilegio, del que algunos en cierto tiempo no podemos tener, debido a una alteración fisiológica del organismo que impide seguir llevando a cabo nuestras acciones. Cuando esta situación ocurre en el ámbito laboral, tenemos que tomar medidas concretas y abandonar por varios días, hasta meses, el medio a través del cual nos ganamos la vida.

Cada día aumenta más la cifra de empleados que adquieren enfermedades laborales en España. Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en el Observatorio de las Contingencias Profesionales hasta octubre de este año se han declarado más de 17 mil enfermedades profesionales en este país.

Cuando la enfermedad ataca el órgano más grande del cuerpo humano, la preocupación por las causas y consecuencias empiezan a inquietarnos. En nuestro medio laboral se originan múltiples enfermedades, la mitad de ellas, afectan a la piel. En el argot médico se les conoce como dermatosis profesionales, que abarcan acné, dermatitis, radiodermitis o hasta cáncer, tal es el caso de melanomas. Sin embargo, las más habituales son las dermatitis de contacto.

Estas patologías pueden causar lesiones que de una u otra forma incapacitan la vida laboral. Aunque a veces sean mínimas, a las que incluso no le demos mucha importancia, se tienen en zonas claves del cuerpo, como las manos o piernas. Otras pueden ser graves, como quemaduras. De cualquier naturaleza que sea, todas nos impiden avanzar en el trabajo.

Miles de productos como cementos, plásticos, metales gomas, tintes, y sustancias habituales que se encuentran en nuestro entorno cotidiano son los causantes comunes de estas enfermedades que perjudican a diferentes gremios, los  más destacados son los trabajadores de fábricas, sanitarios, artistas gráficos, obreros de la construcción, peluqueros, empleados del servicio doméstico, de hostelería, técnicos de Rayos X, agricultores, entre otros.

Es una realidad que nadie está exento de padecer alguna enfermedad. Aunque es un hecho natural, lo recomendable es adoptar una serie de medidas de protección para evitar estas afecciones y vigilar periódicamente la evolución del estado de salud, porque bien se sabe que prevenir a tiempo es la mejor garantía.

Si estás pasando por una enfermedad en el trabajo, debes comunicarlo y tramitarlo a la Seguridad Social, por medio electrónico a través de la aplicación informática CEPROSS (Comunicación de Enfermedades Profesionales, Seguridad Social) para así gestionar la baja o no, según sea el caso.