2. ESTRÉS

2.2 Definición fisiológica

Su origen etimológico deriva de la palabra griega stringere, que significa provocar tensión. Fue acuñada por el endocrinólogo Dr. Selye (1907-1982) definiéndola como “la respuesta corporal no específica ante cualquier demanda externa que se le haga al organismo”, principalmente si esta demanda excede la capacidad de respuesta.

Esta respuesta es parte normal de la preparación del organismo cuando se encuentra en una situación de peligro. Está asociada, entre otros aspectos, a la liberación de la hormona adrenalina, y prepara para al organismo para la lucha o la huida. En esta reacción fisiológica participan casi todos los órganos y funciones del cuerpo: los músculos se activan, aumentan las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentando, así, el volumen de sangre que es bombeada, favoreciendo la llegada de oxigeno a las células y mejorando, de esta forma, la cantidad de energía disponible para poder afrontar, con mayor éxito, esta situación de peligro. Para ello la sangre es dirigida a áreas prioritarias, como lo son el corazón, pulmones, riñones, hígado, músculos grandes y el cerebro, disminuyéndose, por el contrario, el aporte sanguíneo a zonas no prioritarias como la circulación periférica o la función digestiva.

El sujeto responde inespecíficamente ante cualquier presión, sin tener en cuenta la naturaleza del estímulo. Produce una reacción orgánica y psicológica común ante cualquier estímulo, a la que denominaremos “respuesta no específica”.

A cualquier tipo de estímulo capaz de generar una percepción de peligro en el organismo se le denomina estresor o factor estresante.

Esta activación no tiene en sí misma un carácter negativo. El problema se produce cuando un organismo se enfrenta de manera continua y continuada, en el tiempo, con una situación de estrés.