2.7 Efectos y consecuencias del estrés

2.7.3 A nivel emocional

Todo cuanto se refiere a la capacidad emocional queda afectado. Se pierde empatía, capacidad de percibir lo que sienten los demás o lo que necesitan.

Con frecuencia, la reacción de estrés produce emocionalidad negativa, sobre todo ansiedad, que es una reacción de alerta, de activación, ante la posibilidad de obtener un resultado negativo.

Si a pesar de todos los esfuerzos de afrontamiento y defensa, el trabajador no consigue dar respuesta a esas exigencias, pueden aparecer alteraciones emocionales que le perturbarán en el desempeño de sus tareas, las más comunes son:

Ansiedad: La vivencia es especialmente emocional e intelectual. Es una respuesta caracterizada por un estado de alerta, de activación generalizada. Para el individuo es una señal de peligro difusa que produce un sentimiento indefinido de inseguridad y una amenaza para su integridad.

La gama de reacciones a la ansiedad puede ser muy diversa:

  • Huida y conductas de evitación.
  • Búsqueda de protección.
  • Agresividad.
  • Enfermedades psicosomáticas.

Depresión: A menudo en el desarrollo del trabajo, ante situaciones de estrés sostenido, el trabajador agota sus energías y los recursos para responder adecuadamente a las exigencias del trabajo y pasa a generar una lesión en su salud en forma de trastorno depresivo.

Es un trastorno del estado de ánimo, de la afectividad. En el cuadro clínico de las formas de depresión se presentan, principalmente cuatro grupos de síntomas:

  • Del estado de ánimo: La persona siente tristeza, intensa angustia y desconsuelo.
  • Del impulso: Se caracteriza por la ausencia de energía, falta de vitalidad, apatía y desgana, este freno de la actividad se denomina “inhibición psicomotriz”.
  • De la valoración de sí mismo y de sus circunstancias: Aparecen frecuentes ideas de acusación, sentimiento de indignidad, de ruina, de negación, de pesimismo y desesperanza.
  • Síntomas somáticos: Insomnio, pérdida de peso, anorexia nerviosa, etc.

Inseguridad: La inseguridad hace que la persona que la sufre se sienta desvalida y tenga sensación de incertidumbre frente a los objetivos del trabajo, las relaciones personales, etc. Se caracteriza por una dificultad para tomar decisiones y por una disminución de la confianza en las propias capacidades.

Los sujetos inseguros vacilan constantemente antes de tomar decisiones, esto produce un desasosiego que empuja al trabajador hacia la retirada y le lleva a rechazar todas las tareas con algún componente de responsabilidad.

En general los síntomas emocionales incluyen:

  • Ansiedad.
  • Inquietud interior.
  • Temor, miedo.
  • Desasosiego, desazón, agobio.
  • Inseguridad.
  • Rabia, ira.
  • “Sufrimiento” al entrar en clase, miedo a enfrentarse con el alumnado. La relación con los alumnos se percibe como una confrontación.
  • Sentimientos de soledad y tendencia a autoinculparse de todo lo que sucede en clase y la relación con los alumnos.
  • Falta de ilusión que lleva a la apatía, agotamiento y frustración que repercute negativamente, no sólo en la salud del profesor y en su entorno, si no también en la calidad de la enseñanza.
  • Sentirse incapaz de hacer frente a problemas de indisciplina, a los alumnos con necesidades educativas especiales o al trabajo burocrático.
  • Temor a perder el control.

Si continuara todavía el estresor, se podría llegar al estado de agotamiento, y si se mantiene en el tiempo y no se recuperan los recursos gastados se podría producir posibles alteraciones funcionales y/u orgánicas, como son las llamadas “enfermedades de adaptación”.

Estos síntomas son percibidos como negativos por las personas y producen preocupación (ansiedad), lo que a su vez agrava los síntomas y así puede llegar a crearse un círculo vicioso, pudiendo comenzar un proceso patológico con probabilidades de afectar al rendimiento, a la salud física y a la salud mental.