2. ESTRÉS

2.4 Proceso de apreciación del estrés

En la generación de estrés se produce una interacción psicológica entre las demandas y exigencias del entorno (estresores potenciales) y las capacidades del individuo para hacerlas frente. De la valoración y percepción que tenga el individuo de poder, o no, hacerlas frente y de las posibles consecuencias que estas exigencias tenga sobre el individuo, se producirá una determinada respuesta fisiológica y psicológica. Si la amenaza es grande y el individuo siente que no tiene los recursos necesarios para hacerla frente, se produce el estrés.

 

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El individuo realiza una valoración entre la magnitud del peligro potencial que le amenaza (estresor) y el conjunto de estrategias y capacidades que posee para afrontarlas. De esta manera si la valoración de sus capacidades respecto al peligro potencial es positiva, es decir tiene capacidades para hacerlo frente, se produce el afrontamiento de la situación. Por el contrario una valoración negativa de la situación produce una emoción dolorosa ante la incapacidad de afrontamiento, promoviéndose un desequilibrio emocional y fisiológico llamado estrés.

El sujeto evalúa y decide, entre las posibles alternativas de respuesta, aquella que va a contrarrestar los efectos negativos de la situación percibida. La eficacia de este proceso está en función de una serie de factores entre los que cabe mencionar el grado de exactitud del proceso de apreciación (pues se puede sobredimensionar el peligro real de la supuesta amenaza), la experiencia del sujeto, la variedad y recursos disponibles, las capacidades del sujeto y la propia dificultad de la tarea a realizar.

Las capacidades del individuo implicadas en este proceso de apreciación son variadas: la capacidad de reproducir experiencias y conocimientos adquiridos anteriormente (memoria), la capacidad de encontrar nuevas soluciones a un problema (creatividad), la capacidad para desarrollar el pensamiento según estructuras lógicas (razonamiento), el grado de formación profesional, la experiencia laboral, y los estilos y estrategias de afrontamiento, etc.

Todo este complejo proceso de apreciación hace que no todas las personas sientan como amenazantes las mismas circunstancias y que no todas las personas tengan los mismos recursos para afrontar la misma situación de amenaza.

Aun siendo cierto que en el proceso de valoración de la situación de amenaza existen variaciones personales hay estresores potenciales universalmente reconocidos y que afectan en mayor o menor medida a todas las personas.