2.7 Efectos y consecuencias del estrés

2.7.4 A nivel social o de comportamiento

El estrés modifica los hábitos relacionados con la salud, de manera que con las prisas, la falta de tiempo, la tensión, etc. aumenten las conductas no saludables, tales como fumar, beber o comer en exceso y se reducen las conductas saludables, como hacer ejercicio físico, guardar una dieta, dormir suficientemente, conductas preventivas de higiene, etc.

Estos cambios de hábitos pueden afectar negativamente a la salud y, por supuesto, pueden desarrollar una serie de adicciones, con consecuencias muy negativas para el individuo en las principales áreas de su vida, como son la familia, las relaciones sociales, el trabajo, la salud, etc. Los síntomas de comportamiento son:

  • Aumento del consumo de alcohol, tabaco y demás drogas.
  • Abuso de fármacos sedantes para dormir.
  • Estallidos emocionales.
  • Intranquilidad motora (movimientos repetitivos, habla rápida, tartamudeo…).
  • Llantos irreprimibles.
  • Adopción de posturas defensivas ante el jefe y los compañeros.
  • Evitación de situaciones temidas.
    • Impuntualidad, abundancia de interrupciones, evitación del trabajo, absentismo, falta de compromiso en el trabajo, incluso abandono de la profesión.
    • Descenso de las habilidades sociales.
    • Comer en exceso o pérdida del apetito.
    • Aislamiento, derrotismo, agresividad.
    • Precipitación en la conducta.
    • Predisposición a accidentes laborales.

El trabajador de la enseñanza está continuamente arriesgando su salud psíquica. Este tipo de dolencias tienen su origen, entre otras, en:

  • Una intensa actividad profesional unido al trabajo intelectual y administrativo.
  • Conflictividad en las aulas.
  • Deterioro de la imagen social del profesor.
  • Excesivo número de alumnos por aula.
  • Falta de motivación de los alumnos.
  • Continúa adaptación al sistema educativo.
  • Falta de promoción y el apoyo que recibe de la organización.
  • Las presiones temporales.
  • Los cambios rápidos en las demandas curriculares.

Habría que reducir o minimizar las condiciones de trabajo objetivamente estresantes para lo cual sería necesario:

  • Sistemas de información y comunicación.
  • Sistemas de regulación de conflictos y estilos de mando.
  • Establecimiento de medidas de apoyo al profesorado como reconocimiento de la función tutorial, protección y asistencia al docente en caso de conflictos.

Muy a menudo el trabajo del profesor no se ve recompensado ni por alumnado ni por instancias superiores. Esto provoca un cansancio emocional, al tiempo que la vocación del docente se ve frustrada, hasta el punto de sentirse totalmente desmotivado.

El profesorado no recibe ninguna formación específica ni ninguna preparación psicológica para enfrentarse a la desmotivación del alumnado y a la falta de recursos para solucionar los problemas de grupo. De ahí que la impotencia para solucionar los conflictos cotidianos cause problemas psicológicos y tensión laboral.

Los principales síntomas del estrés en el profesorado forman parte de un proceso de desgaste laboral, entre los que destacan:

  • Irritabilidad y repentinos cambios de humor.
  • Cansancio crónico y falta de energía.
  • Percepción desproporcionada de los propios errores.
  • Incapacidad para ver los éxitos laborales.
  • Ausencias injustificadas al trabajo.
  • Insomnio.
  • Síntomas médicos como depresión, hipertensión, alteraciones de tipo gastrointestinal, tensión muscular, palpitaciones, etc.