2. ESTRÉS

2.7 Efectos y consecuencias del estrés

El mundo del trabajo, en constante evolución, impone cada vez mayores demandas a los trabajadores debido a la racionalización y la externalización, la creciente necesidad de flexibilidad de las funciones y cualificaciones, el aumento de los contratos temporales, la creciente inseguridad en el trabajo y la intensificación de éste (que supone una mayor carga de trabajo y más presión), y el desequilibrio entre la vida laboral y familiar.

El desarrollo de un trastorno como consecuencia del estrés depende, en gran parte, de las respuestas activadas y de los órganos implicados. Si la respuesta de estrés provoca una activación excesiva puede llevar a un desgaste del organismo, sin que le dé tiempo a recuperarse, produciendo un agotamiento de los recursos y la aparición de algún problema o trastorno.

Este trastorno puede ser único y específico (si sólo se ha deteriorado un órgano diana) o múltiple (si ha sido varios los órganos afectados o se ha producido un deterioro de un sistema global). Por tanto, el desarrollo de un trastorno será tanto más probable cuanto mayor sea la frecuencia, intensidad y duración de la respuesta de estrés.

La respuesta de estrés, probablemente heredada de nuestros antepasados, moviliza las fuerzas de forma muy adecuada en situaciones de estrés agudo (por ejemplo, escapar de un depredador o esquivar un coche que se nos echa encima), pero es menos adecuada para situaciones de estrés crónico (tales como ver a un familiar próximo que se consume por una enfermedad grave, tener que soportar a diario la situación de tensión que supone una mala relación con la pareja, con algún compañero, con los alumnos o con el jefe).

La situación general que puede ser útil en situaciones de estrés agudo sirve para poco en situaciones de estrés crónico, pero además produce un desgaste excepcional por lo mantenido de éstas.

Cuando el sujeto no dispone o no pone en marcha estrategias adecuadas de afrontamiento -o lo que es lo mismo, cuando éstas no consiguen la solución efectiva de la situación estresora-, se mantendrá la sobreactivación del organismo, que puede llevar a la aparición de trastornos de diversa índole (trastornos psicofisiológicos -hipertensión, cefaleas, asma, úlceras pépticas, disfunciones sexuales…- depresión, trastornos adaptativos, etc.).

La reacción más frecuente cuando nos encontramos sometidos a una situación de estrés es la ansiedad que supone una reacción compleja a nivel orgánico, emocional, cognitivo y social o de comportamiento.